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domingo, 3 de noviembre de 2013

Cáncer de mama en cuerpos que no se ajustan a lo esperado!


 El 9 Noviembre, en Ca la Dona, para mujeres, lesbianas y trans.

a las 15h proyectaremos un documental que evidencia los intereses del "lazo rosa"....de la cultura del lazo rosa. 
después, un taller para experimentar con , desde, entre.... los cuerpos! las oncogrrrls nos acompañan a descubrir los diálogos corporales!
a las 18,30h empieza la mesa de debate. Diferentes intervenciones como punto de partida: Julia cuestionará las evidencias médicas, Ana nos dará una visión crítica de la cultura del lazo rosa, Ainhoa nos hablará desde su experiencia , y las oncogrrrls nos hablarán de las resistencias desde el cuerpo!A partir de ahí, un gustazo compartir entre todxs!!!!





Con ganas de debatir, compartir, experimentar, descubrir, visibilizar, crear, deconstruir....y pasárnoslo muy bien!!!!


miércoles, 15 de mayo de 2013

Soy demasiado



Soy marimacho. 

Tengo pluma y soy descarada. Se me nota de lejos que soy bollera. No me sacan en las fotos del 8-M o del 28-J porque soy demasiado transgresora y explícita.

No soy femenina porque soy terrorista. Y no soy un tío, soy demasiado feminista para ser un tío. Soy una hija tan diferente que las amigas de mi madre no se sorprenden de que siga soltera. Soy una madre diferente, incluso para las madres modernas y las familias homoparentales, aunque me intenten tratar como si fuera una madre normal, soy diferente.

Soy demasiado gorda, grande o pequeña. Tengo muchas tetas. O muy pocas. Una teta. O ninguna. Es igual. Demasiado lo-que-sea en cualquier caso. Llevo el pelo corto y me visto como un niño de doce años, mi jefe cree que no me visto de una manera presentable, menos mal que en el comité de empresa hay otra marimacho para defenderme.  Somos muchas.

No es que sea mala, ya me lo decía una maestra en el colegio, ahora caigo en que debía ser también marimacho: "la Julieta no es mala, es traviesa".Todas las de la clase se morían de envidia porque yo hacía lo que quería. Me escapo. Ligo mucho. Me caigo y me levanto, y entonces me voy de copas con mis amigas, quizás bebo demasiado. Mi cuerpo me responde a veces y a veces no. Me peleo con él y luego hago las paces.  Ahora bailo y todo.

Soy sensible. Soy vulnerable, no es porque sea débil sino porque lo pongo a huevo, las camisas de cuadros se ven enseguida en el campo de tiro. Aun así sigo siendo fuerte, rápida y muy valiente. Soy una guerrera, poderosa y libre. Con mi lucha y mi existencia se liberan mujeres, hombres, trans, heteros no normativ*s y lesbianas correctas y incorrectas. 

Soy demasiado.

LaBolxevika DelSeguro

(Afoto: Jax Back.Londres.1991. Del Lagrace Volcano)ce Volcano)

martes, 9 de abril de 2013

Teta tuerta



Así he quedado después de operarme el tumor: con la teta tuerta. Tengo la cicatriz lateral que arrastra significativamente el pezón hacia la axila. La otra teta sigue su evolución natural y, a los cuarentaypico años es la gravedad la que le arrastra hacia el suelo.

Con lo que han sido mis tetas! esas dos prendas preciosas, sensibles, orgullo de mi fisonomía, tesoro reservado a mis escasas conquistas, motor de apertura automática a libinidosas sensaciones …

Ahora, vistas de frente, recuerdan los ojos de Enrique Villen o Fernando Trueba: estrábicas, bizcas, tuertas.


Saber que puedes perder las tetas hace que te plantees cosas. Marimacho toda mi vida, las tetas fueron culpables de que andase toda la adolescencia encogida, empeñada en ocultar esa marca visible que dice “tu no eres un chico, fuera”. Luego, cosas de la vida, haces las paces con tu cuerpo y aunque tampoco les di mucho protagonismo, supieron estar y hacerse valer en las distancias cortas. 

Ahora, a la teta herida la cuido como a un gato abandonado, con mimo pero con distancia porque sé que todavía la puedo perder. La cicatriz es una presencia en un lugar sensible y simbólico, qué duda cabe; pero –al igual que mis compañeras- me niego a aceptar que ahí resida la feminidad. 

¿O es que acaso la masculinidad reside en lo huevos?


Rosso

miércoles, 27 de marzo de 2013

Empoderamiento


¿Os habéis preguntado cómo sería vuestra vida siendo heterosexuales normativas? 


La verdad es que conozco algunas y su vida no es de color de rosa precisamente. Es más, encuentro una proporcionalidad directa entre su inteligencia y su nivel de insatisfacción.

A su favor tienen todo un engranaje social donde su espacio está clarito y bien definido. Hay un camino ancho para ellas, se las espera, son bienvenidas. Estarán acompañadas y protegidas mientras avanzan y, al final del sendero, serán honradas y respetadas como grandes damas a las cuales la humanidad les debe su existencia.
En su contra, ese mismo engranaje social las aprisiona, las condiciona, las ningunea y llega un momento en el cual ya es difícil salir de ese camino. No aprendieron a luchar porque todo en sus inicios les venia de cara, no se hicieron fuertes y ya es tarde para saltar. La decepción e insatisfacción es entonces inevitable.

Nosotras, las anormales bolleras marimachos tenemos el gran inconveniente al principio. El escollo lo encontramos en los inicios del camino, cuando somos jóvenes, inexpertas y muy vulnerables. Reconozco que hay gente que se queda en ese estrato, se reconvierten, se diluyen en la sociedad e incluso llegan a copar altos cargos dentro del PP...
Las que superamos (con mayor o menor gracia) el escollo, tenemos delante nuestro un camino desdibujado donde cada una ha de dar lo mejor de si misma para ir avanzando y trazar así un sendero que nos lleve a alguna parte.  
Sabemos que estamos solas. Somos apátridas y muchas veces nos sentimos inseguras. Es entonces cuando necesitamos a otras marimachos bolleras anormales que nos acompañen y nos hagan más llevadero el camino.
En el fondo, nunca seremos grandes damas respetadas ni la humanidad celebrará nuestra existencia; pero es que nuestro objetivo en si no es el destino,  es más bien vivir transitando el propio camino.


No. No envidio a las heterosexuales normativas. ¿Por qué tendría que envidiarlas? Ni siquiera me gusta el camino que tienen que andar.  


Rosso